Decidimos revivir este blog, incluso siendo que todavía no lo lanzamos, de una vez por todas. Por eso vamos a empezar una nueva sección, inspirada en los recorridos que cada lunes hacemos por el centro de Santiago, en busca de alguna picada buena, bonita y barata para almorzar. Vamos a hacer reviews de esos lugares y también de otros restoranes que nos gustan :) . Así que aquí parte el primero, dedicado al restorán Museo Peruano.

Museo Peruano, Avenida Vitacura 7132

Este restorán queda en un centro comercial, un poco viejo y desolado, justo antes de llegar al McDonald’s de Vitacura. El lugar no llama nada la atención por que esta como metido hacia adentro de la calle; yo que he vivido muchos años cerca de ahí he visto varios restoranes y tiendas que se instalan en el centro comercial, que al poco tiempo quiebran, por que nadie pesca el lugar.

Pero hace un tiempo se puso este restorán peruano, teniendo éxito, y con razón. He ido dos veces y me encanta! El local en sí no es muy bonito; tiene típicos souvenirs y decoraciones peruanas “básicas” en las paredes; además ponen cumbias de música de fondo, que no son muy agradables a la hora de comer. Los mozos, el dueño (que es el chef) y todos los cocineros son peruanos. Los mozos atienden amablemente, y el chef, cuando el lugar se llena, pasa de mesa en mesa preguntando como está la comida y la atención (a mí me parece un buen detalle). Pero pasemos a la comida en sí. La carta es larga (cuesta mucho decidirse!); tiene una gran variedad de ceviches, tiraditos, ají de gallina, cocina chaufa (china-peruana)…No hemos comido aperitivos, así que no opino del tema (vi unas brochetas de mariscos que traían a la mesa con un mechero; me tincaron pero no se cómo son). La primera vez que fui comí un ceviche, no me acuerdo cuál específicamente, pero estaba muy rico; tenía no sólo pescado pero una variedad de mariscos, estaba bien echo, no era muy picante ni muy limonoso. La segunda vez que fui-anteayer-comí corvina rellena de camarones, acompañada de arroz y un poco de carne de jaiba; era un plato liviano pero sabroso. Un plato raro que vi era una chaufa de pollo agridulce (tenía hasta duraznos, pero mi hermano dijo que quedaban muy bien con el plato). Los postres también son buenos; yo comí un pie de maracuyá (exquisito!), y mi madre unos wantan rellenos de lúcuma con salsa de naranja (ricos también)

Hablando de precios, creo que se puede comer completo (con bebidas y postre) como por 8000 pesos, aunque supongo que puede ser más barato o caro, obviamente. La cuestión es que la comida es muy rica, la atención es buena , y el local está bien. Lo recomiendo al 100%.